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El baúl de Mawey

Poemas dulces y amargos

Nadie en la estancia

Un salón de corte clásico;
Condenado en la pared,
un cuadro de Paul Gouguín;
Un sofá -tal vez jurásico-,
mudo y vestido de espacio.
Los libros de viejas tapas
-como nichos en las baldas-,
dormidos tras los regalos.
Y nadie en la estancia, nadie;
sólo una palabra sola.
 
Platos y tazas a juego
con la encimera ambarina
y el muaré de las cortinas;
una vitrina de ensueño
y un cristal de escaparate;
los condenados aperos
siguen colgados del cuello
y tintinean, brillantes;
Y nada en los labios, nada;
sólo un beso rancio, inerte.
 
Un cuarto de baño inmenso
con las toallas resecas,
y una llorona cisterna;
La bañera -níveo féretro-,
las paredes de colores
con preciosos azulejos;
Luces caducas, espejos,
y el añejo de las flores.
Y nadie en el aire, nadie;
sólo un placer inocente.
 
Un dormitorio Luis XV,
y una mesilla sin dueño;
Un armario con recuerdos
de los sueños imposibles;
Y nadie en los ojos, nadie;
sólo una lágrima sola.
 
M.A.W. Mawey 23-12-05 ®

GÓLGOTA

Gólgota

Lava su conciencia
en el mar del olvido,
y olvida fácilmente aquellas veces
-innumerables veces-
que utilizó tu nombre y tu palabra
-tú desnudo, desnudo en sentimiento-,
y desgarrada el alma por las enredaderas,
se aleja de tu cuerpo inerte
y espera otro peldaño.
 
Ganar a cualquier precio
las migas del halago,
los premios, los aplausos,
y condecoraciones de hojalata.
Crecer como vulgar estantería
que devora con ansia desmedida
el pábulo de libros sin sentido;
hojas voluptuosas, llamas aduladoras,
escritas con la tinta sucia
de las prisas.
 
Rodearse de falsos alpinistas,
seguir cualquier cordada
para alcanzar la falsa cumbre
en este altivo plano,
un gigante crecido en la mentira.
Bajo su manto
se agolpan los cadáveres,
testigos silenciosos de tanta hipocresía.
Izar una bandera en su cima
es, además de inútil, imposible,
porque allí ya no caben más enseñas;
las telas son jirones
que mueren suspendidas de los mástiles
en este nuevo Gólgota,
clavadas por la furia desmedida
de tanto egocentrismo.
 
Más allá,
en otra geografía distinta, paralela,
un montañero busca la senda escondida
con sus manos desnudas;
alimenta su cuerpo
de raíces y vientos;
nunca sabrá a dónde le conduce,
ni cuál será el final
o quién o qué le espera.
Le guía la palabra en estado puro.
 
Sólo él, sin saberlo,
alcanzará por fin
el beso de los labios
de la poesía.
 
M.A.W. Mawey ®

LA MANO VACÍA

LA MANO VACÍA
 
La mano vacía
que aún recuerda,
pide clemencia
por un amor inacabado,
clemencia...
 
Que alguien cercene
el sendero escondido
de su palma hacia la luna,
que detengan su inútil órbita
alrededor de los recuerdos,
que del regazo del cielo
caiga yerta a la tierra,
que sólo quiere olvidar
aquel sueño de barro,
olvidar...
 
De color gris
es el último pétalo
que retiene en silencio,
un beso en el aire de la ausencia.
Porque el dolor
de la mano vacía
que aún recuerda
aquel adiós que nunca llega,
es eterno, eterno...
 
M.A.W. Mawey 22-11-05 ®

POCO A POCO

POCO A POCO
 
Poco a poco,
las paredes solitarias de mi vida
se han vestido de recuerdos,
sujetadas por fechas de colores.
 
Lentamente,
he dejado en un corcho la memoria,
donde yacen las imágenes
en un pálido otoño de palabras.
 
He guardado
al azar mil tareas y un horario,
y negándose al olvido,
un deseo pendiente de mis labios.
 
Tengo incluso
aquel tiempo de arenas y tormentas
retratado con las lágrimas,
y en el lienzo, los colores
se diluyen según las ocasiones.
 
He colgado
zozobras y esperanzas en el mar
del pasado en mi presente,
mariposas disecadas
y pinceles manchados de ilusiones.
 
He ocultado
bajo un manto de recuerdos,
el temor al sentimiento
que palpita y me duele todavía,
cuando esa fecha vuelve a herir el alma,
y una daga se clava en mi memoria.
 
Miguel Ángel W. Mawey 2-11-05®

AHORA QUE ESTÁS A SALVO

AHORA QUE ESTÁS A SALVO 

Llegaste a mí
ahogado entre miserias,
animal en caza, herido.
 
Abriste el baúl de mis palabras
para vestirte de esperanza,
bebiste mi amistad sin pausa,
y tomaste mis manos,
mi corazón y mis ganas,
mis pasiones, mi casa y mi tiempo
para defenderte de las tormentas.
 
Te di todo el valor que poseía,
mi inocencia, mi lealtad,
te amparé del miedo
refugiándote en mis bosques,
y velé por ti en la noche
cubriéndote la espalda
con una sola espada,
con una sola estrella,
 
Han pasado los días,
y has dejado yerta mi balsa
entre las rocas más hipócritas.
Has quemado en el rencor sus velas,
ahogando la amistad
en el fondo de un mar sin nombre.
Has hecho una barca con mis árboles
para remar lejos,
muy lejos de mis manos.
 
Ahora que estás a salvo,
ahora que vuelves a ser alguien
y regresas indemne del naufragio
con el alma altiva, seca y firme,
ya no me necesitas.
Abandonas con vergüenza mi cayado
para besar cualquier palabra amable,
altiva o lisonjera
que vuelva azul tu sangre.
 
Que así sea,
pero nunca más regreses
por los frutos de mis árboles.
Seré invisible isla
bajo la niebla del engaño.
Para ti, cobarde, sólo guardo
un desierto de silencios,
y bajo una duna perenne
una balsa vieja con tu nombre.

M.A.W. Mawey 29-10-05 ®

DESVARÍOS

DESVARIO 1 

La felicidad ignífuga que abrasa
y corre sin cesar quebrando el monte
donde surgen presurosas las sonrisas
del fuego, en un cristal improvisado
que no sabe de dolor, de lágrimas,
amarillo y pardo en el otoño fugaz
de un espejo sin nombre, mellado.
Y detrás del cristal,
el tiempo desnudo
que almacena ceniceros
de carne melancólica
- un pulmón enfermo,
 un corazón de acero-,
resbala del vaso inclinado
por el quicio de la vida.
Un charco en el suelo demuestra
que yo tuve un pasado.

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DESVARÍO 2

Es armónico el movimiento
que nos acerca y nos rechaza, perenne.
Es el amor polarizado, estacionario,
que se niega a viajar por no perderte,
porque entre tú y yo
hay media longitud de onda que nos diferencia.
No hay constantes universales
que permitan calcular
la curvatura de nuestro enlace:
Una órbita diferente
y sin embargo constante
alrededor de nuestras almas,
porque una fuerza central
siempre nos une.

M.A.W. Mawey 28-10-05®

EN EL ANDÉN

EN EL ANDÉN
[A mi padre]

Mi padre fue valiente
ante la vida, ante la muerte.
Dejó mudos testigos de ambas cosas:
El trazo de una bala,
la arena de una duna en un zapato,
las migas en el campo de trabajo,
las piedras solitarias del camino,
un huérfano pupitre ya astillado,
un árbol con las hojas amarillas,
los gestos espontáneos de mis manos,
un amor en la arruga de una sábana,
la callada mujer que sigue su cariño,
y lágrimas al alba en el rocío.

Mi padre fue valiente ¡tántas veces!;
Sin embargo nunca supe qué huella,
qué imagen, qué color
dejé en su corazón.
A veces contemplé su rostro
buscando en el espejo la respuesta.
A veces solo vi la decepción,
-¡tántas veces!-
que sentía puñales en el alma.

Pero juntos bebimos del valor
-el valor heredado de la sangre-,
y hablamos frente a frente con los años,
del dolor, de la vida y de la muerte.
fueron únicos momentos
-no todos fueron fáciles o alegres-,
aquellas largas horas
sentados sobre el filo que separa
la noche y la mañana,
nadando del fracaso a la esperanza,
esas conversaciones
que sólo las mantiene
la carne con su carne.

Aquella sensación -de naufragar-
la compartí con él dos veces.
En la primera,
regresamos unidos brazo a brazo.
En la segunda, él falleció
y en un golpe de mar perdí su mano.

Sin querer voy fraguando en un beso
los pétalos del eco de un recuerdo,
al yunque de tristezas y alegrías
que sostienen y aceran mi vida,
deseando en secreto
que algun día podamos compartirlo.
Ya sé que no es así,
pero sigo guardando en el arcón
un poco de mi tiempo para él,
tal vez con la esperanza del encuentro.
Y es que,
nunca supe cerrar
la puerta de aquel sueño.
¡Quedaron tántas cosas en el aire!.

Cada vez que pronuncio una palabra,
una palabra suya me falta.
Y así, palabra tras palabra,
me voy enmudeciendo
para evitar su dura ausencia.
En un vagón repleto de un único viajero
me acerco lentamente a la estación final,
al tiempo que se fue.

Al final del viaje,
cuando sólo palpite en mí el silencio,
dime padre,
¿estarás esperándome en el andén?

Miguel Ángel W. Mawey 6-10-05 ®

NO ME OLVIDE A MI

NO ME OLVIDE A MI

[Dedicado a mi abuelo,
al que no conocí,
al morir fusilado.
Esta carta imposible
es para el impasible
de su desmemoriado verdugo]


Si pudiera escribirle,
gritarían mis letras la memoria
-la que usted ha olvidado-
de aquella noche trágica
-los golpes en la puerta,
la pólvora en los pies,
las lágrimas en alto,
los hijos que lo ven-,
de aquel fugaz secuestro
-fugaz fue para mí-
tan cerca de Madrid.

Si pudiera tenerle frente a frente
-de la misma manera
que usted me tuvo a mí-,
yo le recordaría sus pasiones,
las reseñas de prensa, sus victorias,
el amor, su mujer, la alegría,
el álbum familiar envejecido
con fotos de sus hijos y sus nietos.

Pero nunca -lo juro-
mi mano empuñaría aquel fusil
-ese mismo que usted mantuvo
un segundo en mi sien-,
pues no quiero borrar
sus huellas, su futuro,
como usted me borró a mí.
Disfrute del presente,
-aquel que yo no tuve-
más no olvide el pasado,
y no me olvide a mi.

Miguel Ángel W. Mawey 5-10-05 ®

PIEDRA

PIEDRA
(Otenos)

Si yo fuera de piedra, de piedra yerta
que sobrevive al tiempo pasado,
llorarían mis ojos arena.

En mi rostro, del viento, su huella,
en la piel un recuerdo agrietado
y en los pies enterrados, cadenas.

Inmutable esperanza perdida,
inmutable sería la pena
del silencio que juzga y condena
y le niega la muerte a mi vida.

Me niego a ser de piedra, de piedra llana,
quiero ser como el mar o la brisa
y morir por un beso en la orilla
y sentir el amor en el alma.

Mawey 17-9-05 ®

DIRÁN QUE NAUFRAGAMOS

DIRAN QUE NAUFRAGAMOS

Dirán que naufragamos,
al hallar un deseo
en la arena olvidado,
y una huella en el hueso
de un níveo verso ajado.
Tal vez nunca seremos
marinos recordados,
y en vez de sol tendremos
la niebla en nuestras manos.

Más tú y yo sabemos
que aquello que enterramos
fué el buque por un tiempo
de naúfragos y hermanos,
unidos en secreto
al mar que tanto amamos.

Dirán que aquellas noches
se mueren en silencio,
que el alba no conoce
aquella luz de antaño,
que el párpado cerrado
será del sueño féretro
con un color amargo.

Más tú y yo sabemos
de un libro donde pone
que mereció el intento,
y el eco de las voces
al recitar un verso
será nuestro recuerdo.

M.A.W. Mawey 25-9-05 ®

GUARDO UNA BARCA

GUARDO UNA BARCA

Tengo una mar en mi casa,
y por ella navego a la orilla
donde viven intactos los sueños.
A veces descubro en su fondo
los restos de viejos naufragios
-un papel en blanco, un lapicero,
una sortija o un pañuelo-,
bajo corales de lágrimas.
Guardo una barca en mi casa,
y en ella rescato el deseo
que duerme furtivo en tus labios.
Queda en la isla un abrazo
al calor de tu cuerpo y mis manos
de tristezas y refugios pasados,
en aquel sofá donde en secreto
tantas veces nos buscamos.

Miguel Ángel W. Mawey 8-7-05 ®